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lunes, 1 de junio de 2015

Vindicación de la Ley de Ajuste

Las cuñas del mismo palo en el caso de la Ley de Ajuste Cubano

El asunto de hoy quedó pendiente del tema del lunes pasado sobre la intención del repre- sentante federal por la Florida Carlos Curbelo, para eliminar la Ley de Ajuste Cubano, al convertirla en una absurda solicitud y concesión "auto- mática" de asilo político. Me quedó responder el aspecto de supuesto favoritismo discriminatorio  de la ley original,  con el que el congresista se congraciaba con los inmigrantes no cubanos. 
Curbelo ha dicho: " Miembros de otros grupos, venezolanos, colombianos, peruanos cuestionan por qué los cubanos tienen ciertos privilegios que otros no tienen. Son preguntas válidas,...". Puede que lo sean. Lo que no es válido es que un oficial electo, cubanoamericano y de su nivel no tenga respuestas y más bien utilice esas interrogantes para torpedear la ley.
Para entender la naturaleza intrínseca de cualquier objeto o fenómeno es imprescindible analizar su devenir, la historia del objeto de estudio. Esto es básico tanto en teoría del conocimiento como en método científico. Veamos entonces el origen y la evolución de esta ley promulgada en 1966 bajo la presidencia de Lindon B Johnson.   
Era el apogeo de la Guerra Fría,  y la Unión Soviética el poderoso enemigo del "mundo libre" había conseguido instalar una sucursal del comunismo, ese "mundo feliz",  a 90 millas de las costas de EEUU. Apenas cinco años antes un millar y medio de cubanos habían combatido al ejército y milicias de Fidel Castro en el litoral de Cuba. Habían sido   organizados, armados y movilizados en una operación de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) autorizada por el gobierno de John F Kennedy. No hay que olvidar tampoco que un año después de aquel fracaso, en octubre de 1962 la instalación de misiles con ojivas nucleares en la isla del Caribe puso al mundo al borde de una conflagración atómica en el punto más álgido, sin duda alguna, de toda la época de la guerra fría.
La falta de libertades y ese hermano siamés del control estatal de los medios de producción que es siempre el desastre económico,  determinaron un éxodo de cubanos hacia cualquier parte del mundo y mayoritariamente, por razones geográficas y de desarrollo, hacia Estados Unidos. Este fenómeno, desde sus orígenes, nunca fue una migración comparable a la del resto de países subdesarrollados de América. El gobierno por el  hecho de "abandonar la revolución" convertía la emigración en destierro, confiscando vivienda y demás propiedades y prohibiendo la entrada al país y el derecho a cartilla de racionamiento. Más aún durante las primeras décadas, la correspondencia internacional con la familia era un demérito social y laboral.  En conjunto,  son distinciones demasiado trágicas para ser ignoradas en ese análisis superficial en el que el congresista se hace eco de los reclamos de indocumentados no cubanos.
Si bien hace unos pocos meses se flexibilizaron las medidas de confiscación de bienes a quienes salen de Cuba, la condición de expatriados se mantiene. Aun siendo salida autorizada por la burocracia estatal,  después de dos años el nacional se convierte en extranjero por arte de birlibirloque.
Es de lógica elemental que la Ley de Ajuste no ha de ser una disposición eterna, como no van a ser eternas las circunstancias políticas y sociales de Cuba. Se puede avizorar que esas circunstancias van a evolucionar favorablemente, por imperativo biológico y social, en el lustro que está por venir. Pero que parta de cubanos el desespero por cerrar la puerta por la que tantos compatriotas han conseguido vivir sus propias vidas y no la que les dictara la "revolución" es una clara  confirmación de la sapiencia del dicho ese de que no hay peor cuña que la del mismo palo. 

domingo, 24 de mayo de 2015

La Tribu de Judas

La propuesta del representante Curbelo sobre la Ley de ajuste al desnudo

En el mundo de hoy las oleadas migratorias son tragedias cotidianas en muchas partes de la geografía planetaria. De ellas la que ocupa los titulares de la prensa internacional en la actualidad es la masiva desbandada de frágiles embarcaciones colmadas de personas que navegan, sin rumbo fijo en el mediterráneo desde el norte de África buscando dejar su carga humana en alguna parte de litoral del sur europeo. Parecido ocurre en Melilla, España adonde llegan ahora muchos sirios que huyen de la plaga de ISIL. 
Por nuestra zona ya se sabe de la "Bestia", el tren cargado de latinoamericanos, mayormente de Centro América  que hacen un viaje sin pasaje pero con destino cierto a una de dos: la muerte o el sueño americano. 
En el caso de los cubanos, ese fenómeno global que es la migración y que era desconocido, en términos masivos,  durante la república- diz que mediatizada- apareció en cantidades insospechadas a partir de enero de 1959 y se ha mantenido de forma sostenida, de una manera u otra, convirtiendo a más del 10% de los cubanos en expatriados.
La revolución cubana conformada estrictamente a la voluntad y deseo del "Máximo Líder" Fidel Castro sumió al país en una involución de su producción, el consumo per cápita, la infraestructura inmobiliaria, industrial y vial,  el transporte y las libertades de movimiento, expresión, culto y de elección de los poderes públicos. Una parte significativa de la población, ante la falta absoluta de canales viables para recomponer la situación, se adaptó y sometió al régimen,  otra parte escapó al extranjero o cifra todavía en ello su esperanza.
Todo el mundo sabe qué es la Ley de Ajuste. Me ahorro explicarla. El congresista republicano por la Florida Carlos Curbelo, está preparando una modificación de la Ley de Ajuste Cubano que obligaría a los cubanos  a solicitar "asilo político" que se le concedería de forma "automática". Ello con el propósito de impedir que viajen a Cuba. Esto es lo que el régimen de la Habana imponía en sus primeras décadas a los cubanos (gusanos) que se iban del país por cualquier vía. Destierro a fines del siglo XX.   Es lo que ahora quiere reimplantar el congresista Curbelo mutilando la Ley de Ajuste. ¿Su justificación? Dice Curbelo que "frenar muchos de los abusos que existen bajo la ley actual". Pero en la práctica el abuso consiste en irse a ver a la familia que se quedó en Cuba y llevar la ayuda que pueda. Hijos, madre, padre, hermanos, en fin...  
Curbelo también se pone de abogado de las tribus ajenas y argumenta: " Miembros de otros grupos, venezolanos, colombianos, peruanos cuestionan por qué los cubanos tienen ciertos privilegios que otros no tienen. Son preguntas válidas,..." Tengo la respuesta a su pregunta válida pero ocuparía otra entrada entera del blog. El lunes próximo.
Probablemente, digo yo, las verdaderas razones que mueven a este nuevo adalid de la causa cubana en el congreso federal sean de índole política o politiquera. Quizá milita en el grupo de aquellos que sufren con los que otros gozan. No lo sé. El hecho cierto es que, por la razón que sea -incluso si fuera honestamente ética- se sitúa en la tribu de los judas.